martes, 15 de abril de 2014

Las ideas materializadas: El libro





Alrededor de las siete-ocho de la noche, en algunas colonias, se escucha un mítico pitido producto del   vapor a presión. Ese sonido, en lo particular, anuncia la llegada de un carrito de chimenea ofreciendo un delicioso postre que se puede acompañar de leche condensada o crema. La clientela, ansiosa, en automático sale de sus casas para adquirir su tan esperado manjar. Tras realizar su venta, en el aire se respira el inconfundible olor dulce de los camotes.

Hablar del oficio del camotero, es remitirse a una serie de personajes que surgieron en el siglo XX ante las nuevas perspectivas sociales, acorde a los cambios económicos y necesidades del pueblo mexicano. Sin embargo, con el pasar del tiempo las calles han presenciado su ausencia: ese pitido que ponía a ladrar a más de un perro, lentamente se ha ido silenciado.

¿Pero por qué es importante hablar de estos personajes populares? Los segundos, minutos y horas no alardean: amenazan con borrar la memoria de lo que fue un oficio, en los viejos tiempos, parte de la vida cotidiana. La vendedora de flores, el vendedor de petates, velador, el pajarero, el vendedor de sombrero, entre otros: fueron  figuras importantes en la organización económica de la Nueva España, donde los productos básicos eran de carácter local. En la actualidad, es difícil frecuentarlos en las calles, sobreviven unos pocos en pueblos o mercados.

Los lugares a los que acostumbraban ir para vender  sus productos, incluso sus anuncios los cuales eran comunicados a través de gritos, provenientes de su ronco pecho; frases como: ¡La una y todo sereno!  o ¡Para petatearse a gusto o al menos cómodamente llévese a precio de costo   los petates de Vicente! Se conocen gracias a otro oficio: el editorial. 




La publicación de un libro representa una llave para el progreso educacional y una inversión para el desarrollo económico. Las obras responden a las necesidades y a los intereses del lector, volviéndose una herramienta que permite el enriquecimiento cultural e histórico, el cual se convierte en una oportunidad de expresión para pensadores, escritores y artistas nacionales.

Así Alejandro García, becario académico de la UNAM; CONACYT, y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes Disciplina ensayo literario, a través de su libro Historias cotidianas conjuga el placer de la lectura, rescatando costumbres, revelación de sucesos poco conocidos, amores y quereres puestos al día, manifestaciones artísticas que se adentran en épocas antiguas , la indudables presencia de las mujer en el devenir histórico; así como inventos y anécdotas que conforman el universo de lo cotidiano.

Pero para transmitir ese conocimiento; su visión del mundo, ideas y descubrimientos necesita del esfuerzo de todo un equipo humano para producir un libro y hacerlo llegar a las manos del lector. Cada miembro de dicho equipo desempeña un papel específico y ninguno puede faltar.

Los socios del mundo del libro son:

El autor: Es prácticamente el inventor del libro.  A través palabras, fotos, gráficas, tablas y demás recursos presenta sus ideas por medio del manuscrito. Así,  el autor que decida compartir su trabajo, tiene derecho a la protección bajo el principio general del copyright; al igual de recibir regalías por parte de la sociedad por su trabajo.

Impresor: Es quien se encarga de dar una óptima presentación al libro.  La composición de la tipografía, la calidad de la impresión, el suministro del papel apropiado, el cuidado en la revisión de pruebas y la calendarización de operaciones  encuadra la edición  y lo devuelve impreso al editor: Las ideas del escritor, se materializan por fin, deja de estar en su mente y se vuelve tangible y visible.

Vendedor de Libros: Una vez concluida la impresión de la obra,  el libro al fin se vuelve palpable y deja un agradable aroma a nuevo, producto  de un ágil movimiento de dedo: se procederá a su venta. Una librería y un vendedor de libros son los que intervienen en la interacción entre el editor y el consumidor. Ni el editor ni el público deben perder de vista la gran aportación que hace la librería convencional, que mantiene un amplio surtido de libros sobre todos los temas y procedente de diversos editores. Sólo queda esperar a que el conocimiento sea adquirido por otra persona, quién guardará  en un lugar especial  su nueva adquisición.

Editor: Es el sostén de la pirámide editorial, es quién pone en marcha toda la maquinaria de la edición: una vez que recibe el manuscrito de manos del autor aporta el capital que se requiere, contrata los servicios de dibujantes, traductores y otros especialistas en la materia; turna a la imprenta el trabajo y lo supervisa y finalmente  distribuye los libros producidos en los mercados potenciales.

En resumen realiza tres labores especiales:

Edición: Para lo referente a la forma de conseguir y desarrollar manuscritos, y para lo correspondiente a la preparación del manuscrito para su impresión.

Producción. Esta incluye tanto el diseño como los demás preparativos para su manufactura en la imprenta.

Ventas y mercadeo.

Materializar las ideas en hojas de papel es una tarea ardua para el editor: gracias a ello, en cada línea de un libro, a través de la memoria del autor, se puede reconstruir aquellos oficios, como el del camotero, que formaron parte de la vida cotidiana de la sociedad mexicana del siglo XX y por ¿qué no? Resucitar aquel olor dulce, producto de los camotes. 






Para pasar el rato

Como se mencionó anteriormente, las librerías son indispensables para la interacción entre el editor y el público. Pensado en el cliente, algunas librerías procuran transforma el espacio de venta en un lugar agradable e insólito: haciendo la experiencia de lectura inolvidable. Aquí las 20 librerías más asombrosas en el mundo:

flavorwire.com/254434/the-20-most-beautiful-bookstores-in-the-world/20/


Bibliografía: C. Smith, Jr., Datus (1991) “4. Desarrollo editorial: de la idea al libro” en Guía para la publicación de libros, México, Universidad de Guadalajara – Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México, pp. 54-68.

-García Aljandro, Historias Cotidianas, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Colegio de Ciencias y Humaninades, 2009, 247p. 

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